Origen:
Costarricense. Isabel Vargas Lizano nació en San Joaquín de Flores el 17 de abril de 1919. El dato es sorprendente, pues su carrera completa está íntimanente ligada a México, de cuya tradición musical y poética obtuvo el grueso de ideas para sus grabaciones. Llegó a ese país como adolescente y allí se quedó hasta su muerte (5 de agosto de 2012). México la siente como una figura propia, y la intérprete consiguió tempranamente su nacionalización por ese país que también abrazó como suyo.
Conocida también como:
“La chamana”.
Una canción inmortal:
La más conocida es, quizás, su versión para “Piensa en mí”, original de Agustín Lara, y llevada a la fama global gracias a la alianza de Pedro Almodóvar y la cantante Luz Casal (para la película Tacones lejanos, de ese cineasta español); y hay varias otras (“Macorina”, “La llorona”, “Luz de luna”) reconocibles de inmediato por casi cualquier latino. Pero debe ser “El último trago” la más representativa de su carácter, pues ahí está todo —el alcohol, el desengaño, la vehemencia— que caracterizó a Chavela Vargas.
Qué la distingue:
Chavela Vargas no fue una autora, pero se apropió de temas ajenos con tal carácter que los hizo propios y hasta los inmortalizó como clásicos de la música popular mexicana. Su modo de cantar resultaba inolvidable para quienes lo atestiguaban (no era raro ver lágrimas de emoción en la audiencia): vehemente, atrevido y dispuesto a imponer su personalidad incluso por encima de los códigos de la ranchera, el bolero o la poesía musicalizada. Sus grabaciones rescataron y/o leyeron de manera definitiva composiciones de autores tan importantes para la música en español como Agustín Lara y José Alfredo Jiménez. Como escribió el cineasta Pedro Almodóvar al enterarse de su muerte, “ningún ser vivo cantó con el debido desgarro al genial José Alfredo Jiménez como lo hizo Chavela […]. Chavela creó con el énfasis de los finales de sus canciones un nuevo género que debería llevar su nombre. Las canciones de José Alfredo nacen en los márgenes de la sociedad y hablan de derrotas y abandonos, Chavela añadía una amargura irónica que se sobreponía a la hipocresía del mundo que le había tocado vivir y al que le cantó siempre desafiante. Se regodeaba en los finales, convertía el lamento en himno, te escupía el final a la cara”.
Fue una intérprete importantísima para difundir la música mexicana; sobre todo, en España, país fundamental para ella por su cercanía a muertos célebres, como Federico García Lorca, y artistas vivos que la idolatraban, como Pedro Almodóvar y Joaquín Sabina. Su estilo creó escuela entre otras mujeres hispanoparlantes y para el perfil artistico que eligieron tener herederas suyas como Lila Downs, Concha Buika, Regina Orozco y Eugenia León.
Nunca podrán ser aclarados los muchos mitos sobre su vida íntima, marcada en parte por el contacto con algunos de los más grandes artistas de su tiempo (de Pablo Picasso a Frida Kahlo), por los años ahogados en tequila y por su lesbianismo, que jamás le generó complejo alguno. Como recordara el poeta Eduardo Vásquez en el diario español El País al momento de su muerte: “Oírla hablar de aquellos años de la primera mitad del siglo XX era escuchar la historia de una fiesta donde no faltaban las serenatas a dúo con José Alfredo, las noches interminables del Tenampa, en Garibaldi, las fiestas libérrimas en la casa azul de Diego y Frida, en Coyoacán; escuchar aquellas narraciones a principios del siglo XXI era habitar un sueño, una película en blanco y negro. En voz de Chavela Vargas aquellos años fecundos, apasionados, que definirían en parte el rostro mítico de México, se revelaban íntimos y ciertos”.
Se ha dicho sobre ella:
Carlos Monsivais, escritor: “Chavela Vargas ha sabido expresar la desolación de las rancheras con la radical desnudez del blues”.
Pedro Almodóvar, cineasta: “Chavela Vargas hizo del abandono y la desolación una catedral en la que cabíamos todos y de la que se salía reconciliado con los propios errores, y dispuesto a seguir cometiéndolos, a intentarlo de nuevo”.
María Cortina, biógrafa y amiga: ““Es una mujer rompedora, que ha hecho muchos aportes y con ella se vio algo diferente a lo que había. Es también un ser excepcional, que detrás de esa voz y esa dureza con que se le identifica —y que la tiene porque si no, no sería Chavela— también tiene un punto de ternura infinito”.
Carlos Fuentes, escritor: "Oír a Chavela es saber que no somos parte del rebaño, parte del montón. La oímos y sabemos que canta para nosotros, y sentimos que nos quiere, que nos aprecia, que nos necesita".
Joaquín Sabina, cantautor: “Unos cojones y unos ovarios nunca vistos en la música popular desde la muerte de Roberto Goyeneche. Ella no vendía una voz, vendía un estilo. Era una maestra en perder la primera al tiempo que ganaba lo segundo. Algo en lo que yo, sin duda, tengo mucho que aprender”.
Cómo introducirse en su música:
La discografía de Chavela Vargas es extensa, pero existe un gran desorden en sus primeras publicaciones (años sesenta y setenta), muchas de las cuales jamás se reeditaron en CD. Para quien quiera introducirse en sus canciones lo mejor es buscar una buena antología, como esta publicación doble de Sony aparecida en 2004. Su ritmo de publicaciones se agilizó mucho desde fines de los años noventa, cuando la cantante dejó de ser una figura de culto y se convirtió en tesoro hispanoamericano del canto. La luna grande fue la última publicación en vida de la intérprete, un personal tributo al poeta español Federico García Lorca preparado por Vargas luego de cumplir noventa años de edad.
Consulta adicional:
Existen al menos una aparición de Chavela Vargas en cine que merece la pena pesquisarse (más allá, obviamente, de las muchas películas adornadas por sus canciones en la banda sonora). En Frida (2002), el biopic sobre la pintora mexicana, la cantante interpreta a la mismísima Muerte mientras canta, cómo no, “La llorona”. En cuanto a libros, Y si quieres saber de mi pasado es su autobiografía, imperdible para cualquier fanático. Se recomienda, también, Dos vidas necesito: las verdades de Chavela, resultado de largas conversaciones entre la cantante y una de sus mejores amigas, la periodista María Cortina.


