Origen:
Colombiano. Nació en 1948 en un pueblo del departamento de Bolívar llamado Talaiga Nuevo, en la llamada costa caribe de ese país. Su nombre real es Sonia Bazanta Vides. Su apodo se lo puso su madre, por cómo respondía de niña con la expresión “to-tó” al sonido del tambor. La aproximación de Totó a la música fue temprana, pues creció en una familia de artistas (padre percusionista y madre bailarina). De hecho, su primer grupo estuvo conformado por sus padres y hermanos.
Conocida también como:
“La diva descalza”, en alusión a cómo le gusta presentarse en vivo: sin zapatos.
Una canción inmortal:
“El pescador” , una composición del colombiano José Barros que habla sobre quienes han dedicado su vida a la pesca artesanal, y que no cuentan con más riqueza que su profundo conocimiento de la corriente marina. Existen varias versiones del tema, pero ha sido la de Totó La Momposina la más difundida.
Qué la distingue:
Es una artista que ha combinado la interpretación con la investigación. De algún modo, su música es una forma de antropología, y largos años de estudio avalan ese excepcional esfuerzo. La cantante siguió cursos universitarios en La Sorbona, de París, y en universidades de Santiago de Cuba y La Habana. Esto ha resultado en grabaciones que buscan renovar la tradición colombiana a través de una fusión de fuerte apego a los códigos de interpretación de raíz. Según Totó, “yo cada día doy gracias por haber escogido de una manera intuitiva recuperar la música de nuestros ancestros, indígenas y negros. La música de la identidad colombiana es un intento de convivencia y de interrelación”.
Debido a lo anterior, su música persigue la fusión. En sus grabaciones se distinguen ritmos regionales como el chandé, la cumbia, el porro, la chalupa, el bullerengue, el pajarito, el sexteto y el mapalé; interpretados todos ellos por una amplia gama de instrumentos. Su género es, por sobre todo, el de los llamados “bailes cantados”, fundamentados en la tradición oral. Como se escribió hace un tiempo en el diario argentino Página 12, Totó “no habla de cantar, sino de mostrar la música de la identidad, porque es ahí, en el rasgo identitario, donde pone el acento cuando habla de la música que canta, o más bien la explica, con ese tono encantador que tienen en su región y con un modo marcadamente didáctico, casi dictado”.
Desde muy temprano, Totó La Momposina se propuso dar a conocer la música colombiana por el mundo. Eso la convierte, hoy, en la intérprete colombiana acaso más conocida en Europa (luego de Shakira, claro). Además de cuatro años de residencia en París, en los años ochenta, la cantante realiza permanentes giras por ese continente y por América. Todas sus biografías escritas incluyen el dato de que en 1982 Gabriel García Márquez le pidió que lo acompañara a Estocolmo, Suecia, para recibir junto a él el Premio Nobel de Literatura. “Según él, sólo yo podía corroborar con música lo que él había escrito en Cien años de soledad”.
Se ha dicho sobre ella:
Peter Gabriel, músico y productor: “Toto ha dedicado su tiempo a entregar su conocimiento de la tradición a los demás. Sin su enorme esfuerzo de preservación, estas formas folclóricos arriesgan la extinción”.
Cómo introducirse en su música:
El primer disco de la colombiana en tener alcance internacional fue La candela viva (1993), el trabajo que el músico inglés Peter Gabriel coordinó para su sello Real World. Es un buen modo de conocer por primera vez su voz y sonido, pues el disco tuvo una producción impecable y un repertorio pensado para nuevas audiencias. Otro disco recomendable es Gaitas y tambores (2002), trabajo nominado a los Grammy Latinos como mejor álbum tropical. En todo caso, el mejor modo de conocer a Totó La Momposina no es a través de su discografía —mas bien breve—, sino de sus conciertos. Ella misma aclara: “No soy artista de discos sino de escenarios”.
Consulta adicional:
A la colombiana puede encontrársela recientemente en discos de Calle 13 (en la canción “Latinoamérica”, en el que también participan Susana Baca y María Rita) y en el más reciente de Lila Downs, Pecados y milagros (en la vibrante canción “Zapata se queda”).


